Hoy te invito a mi casa.

Ya hace más de un año que nos estamos conociendo, así que creo que va siendo hora de que vengas a tomar un té a mi casa, aunque sea de manera virtual ¿Te apetece? 

El sábado pasado mi amiga Sandra Rojo, que es fotógrafa, estrenó su página web y publicó un post sobre mi casa. Sandra es una enamorada de los espacios y la primera vez que vio mi hogar me pidió venir a hacer un reportaje fotográfico. Yo estaba encantada de la vida, porque amo mi casa y así podía tener un recuerdo de este piso en el que tan a gustito me siento, que uno nunca sabe donde va a terminar. Sandra escribió en su blog una introducción muy bonita para el post de este reportaje, os recomiendo que lo leáis.

La casa del pueblo

Vivo en un piso del barrio de Poble Sec, en Barcelona. Mi barrio parece un pueblito, con calles estrechas y en cuesta de un solo carril y donde todos nos conocemos. Cada vez que salgo a sacar a mi perra saludo al pizzero, que siempre me dice que está "exselente", al frutero, que siempre está enganchado al móvil y al dueño del restaurante de debajo de mi casa, que siempre me dice guapa. Yo vengo de una ciudad pequeña y me encanta lo de saludar a los vecinos. Otra de las cosas geniales de mi barrio es que estamos en las faldas de montjuic, una montaña llena de parques y naturaleza. En cinco minutos andando desde casa te olvidas de los coches y del asfalto, viviendo en Barcelona eso es un plus.

Si mi barrio parece el pueblo, mi piso parece la casa del pueblo, cuando estás dentro te olvidas de que estás en Barcelona, el tiempo se para. Ignasi y yo lo decoramos juntos y decidimos respetar la esencia del edificio, que tiene más de cien años. Yo creo que a este piso no le hubiera gustado nada que le pusiéramos luces alógenas y cosas modernas, él es muy clásico y tuvimos sus preferencias muy en cuenta. Tuvo su qué encontrar el equilibrio entre el gusto de los dos, pero estamos muy contentos con el resultado. Ahora mismo está tal y como lo veis en las fotos aunque ya sabéis que las casas están vivas y van evolucionando con nosotros. Seguro que en un año tendrá un aspecto diferente.

Las cosas bonitas dan paz

Siempre digo que las cosas bonitas son terapéuticas, al menos a mi me dan paz, por eso mi casa está llena de objetos que me gustan, detallitos, recuerdos de viajes y tesoros que encontramos en nuestras expediciones a los mercadillos de antigüedades, que nos encantan. Es el espacio donde recargo las pilas y donde me siento segura y tranquila. Como ves mi casa no es nada minimalista, pero sí que está llena de paz. Ahora te invito a que te prepares una infusión y visites algunos de sus rincoces conmigo. ¡Bienvenida!

Fotos: Sandra Rojo, en Instagram @sandrarojo

Aquí la reina indiscutible de la casa. Catorce añitos y como una rosa.