Como he conseguido reducir la ansiedad. 5 beneficios de planificarse.

Dime si esto te suena: Trabajas muchísimo, haces mil cosas a la vez y sin embargo acaba el día y sientes que no has hecho nada. Tienes ansiedad y no sabes muy bien por qué, tu pareja se queja (y con razón) de que pasas los días pegada al móvil, domingos incluidos. Estás agotada y no entiendes como lo hacen los demás, como lo hace Beyoncé que tiene las mismas horas al día que tú, para no caer en colapso nervioso, al fin y al cabo sólo tienes una pequeña empresa, no es para tanto ¿Te suena? A mi sí.

Cuando abrí Charuca Shop, pasé muchos meses en los que no me planificaba en absoluto. Llevaba todo lo que tenía que hacer en la cabeza e iba haciendo mil cosas al mismo tiempo, según lo que me apetecía o lo que era urgente, todo a la vez. Saltaba de una tarea a otra y otra vez a la primera, contestaba emails, miraba las RRSS, todo sin ningún tipo de razón ni plan, por instinto. Usaba mis planificadores, pero no tenía un plan anual general. La verdad es que como tengo buena memoria, el método me funcionaba, pero la tienda empezó a crecer, las cosas por hacer también y empecé a recibir la visita de dos compañeros de viaje que cada vez pasaban más tiempo a mi lado “el Sr. Miedo” y “la Sra. Ansiedad”. 

No es un secreto, lo he compartido con vosotras de vez en cuando en Redes Sociales este último año, he tenido mucho miedo y mucha ansiedad, demasiada, y la verdad no entendía la razón. Las cosas estaban bien, funcionando poco a poco, a fuego lento, pero dando pasitos hacia adelante. También dormía 8 horas y mis jornadas de trabajo no son más largas que las que cualquier persona, unas 8 horas al día. No tenía una razón por la que sentirme tan tensa y sin embargo muchos días terminaba la jornada sintiéndome ansiosa, me llevaba la ansiedad a la cama y lo pasaba mal. Llegué a tener miedo del futuro, de que mi marca creciera más y yo no pudiera gestionarla, tenía miedo de todo.

Como mi naturaleza tiende a buscar maneras de resolver problemas, me puse en acción ¿Cómo podía atenuar esta ansiedad? En primer lugar me di cuenta de un dato, mi jornada de trabajo en el estudio era de 8 horas pero mi jornada de pensar en el trabajo era de veinticuatro. Veinticuatro horas con la cabeza centrifugando como una lavadora, extenuante. Paralelamente el equipo iba creciendo, había que pasarle instrucciones, porque una puede trabajar sin planificación, pero trabajar en equipo sin planificación es cosa de locos, sencillamente, no se puede.

Total, que aunque he sido una persona que ha funcionado muy bien en la improvisación, me di cuenta que había llegado el momento de poner orden. Descubrí que lo que me creaba ansiedad no era el volumen de trabajo en sí, ni trabajar, sino no saber realmente todo el trabajo que tenía que hacer, trabajar a ciegas, correr cada día en sprint, sin saber cuando iba a parar y sin separar la carrera por etapas. Eso era lo que realmente me asustaba porque sabía que no podría soportar un ritmo así por mucho tiempo, no podía ni tampoco quería, porque yo quiero disfrutar de mi trabajo y no que se convierta en un sufrimiento. Dicen que esto de tener una empresa es como montar en bicicleta y que si dejas de pedalear te caes, pero de eso nada, hay que dejar de pedalear todos los días, descansar para reponer energías, y si no sabes donde está el punto de descanso diario, la llevamos clara.

Me di cuenta de que tenía que terminar esa manera de trabajar sin planificación previa, que quizás parte de mi ansiedad venía por ahí y entonces descubrí otra manera de trabajar, más efectiva, más madura, y hasta más sencilla. 10% planificación y 90% de acción. 

Ahora más que nunca, mis compañeros inseparables de viaje son mis planificadores. Antes de pasar a la acción primero pienso sobre cual es mi objetivo y cuales son las tareas que tengo que llevar a cabo y después sencillamente me pongo a trabajar ciñéndome a lo que tengo que hacer en ese día y olvidando todo lo demás. Y una cosa tan simple me ha cambiado la vida y ha reducido mi stress. Aún no he alcanzado el zen, queda mucho por aprender para gestionar la ansiedad pero al menos estoy empezando a trabajarla y eso está haciendo que lleve mucho mejor mis miedos.

No sé si tú eres de las que planifica o como yo hacía antes, prefieres dejarte llevar por el día a día, supongo que todo lo que te funcione está bien, pero yo os voy a hablar de 5 ventajas de planificar tus tareas.

1. Reduce tus niveles de ansiedad.

Siempre he dicho que la papelería es terapéutica, pero los planificadores van más allá, realmente reducen los niveles de ansiedad. Eso sí, un planificador por si mismo encima de tu mesa, no hará mucho más que adornar, ha de ir acompañado de un compromiso contigo misma y que dediques un tiempo a hacer el ejercicio de organizarte, de pensar hacia donde vas y dividir tu objetivo en etapas.

2. Te ayuda a tener una visión más amplia de tu trabajo.

Gracias al planificarte podrás poner todos tus objetivos a la vista, y entenderás por qué haces cada tarea en cada momento. No se trata de trabajar por trabajar, puede que incluso necesites menos horas de las que dedicas, se trata de trabajar con un plan. Puedes ver las tareas que tienes que hacer ese día, semana y mes en su totalidad, olvidarte de todo lo demás y hacer esas lo que tienes asignado lo mejor que puedas. Te recomiendo que para saber exactamente todo lo que tienes que hacer empieces planificando el año entero, yo utilizo este planificador anual descargable y es, como diría Golum, mi tesooooooooroooooooooo.

3. Te ayuda a despejar tu mente y a sentirte más ligera.

Una vez que tu año este planificado todo será mucho más fácil, cada mes, te sientas delante de tu planificador anual y organizas el mes en tu planificador mensual, cada semana haces exactamente lo mismo y sencillamente vas haciendo tareas, te olvidas de todo lo demás y dejas de llevarlo todo en la cabeza y te guardas neuronas para dedicarte a ti misma y a disfrutar de tu tiempo libre. 

Evita la dispersión.

Lo confieso, soy la reina de la dispersión. Constantemente me vienen ideas a la cabeza, unas peregrinas y otras no tanto. Que si ahora mis posts van a ser en formato vídeo para explicarme mejor, que si ahora quiero hacer un cuelga-llaves de madera con forma de animalito, que si quiero escribir un libro para emprendedoras, que si quiero hacer una campaña chula… soy como un aspersor de ideas. Antes de planificarme, cuando me venía una de mis súper ideas, paraba lo que estaba haciendo y me ponía a trabajar en ella ¿Imagináis que lío? Ahora no… las anoto en mi maravilloso cuaderno (ahora estoy con el de rayas) y me concentro en lo que ya está planificado, sin dispersarme. Cada cierto tiempo, reviso mis ideas y si una es realmente buena y la puedo llevar a cabo, pues se le hace un hueco, si no, sencillamente tendrá que esperar.

Aumenta tu tiempo libre.

Cuando usas un planificador sabes cuando has terminado las tareas que tenías asignadas para ese día, y puedes, debes, descansar y darte un premio. Cuando trabajaba sin planificar no acababa ¡nunca!

Y hasta aquí mi post de hoy. Recuerda que es importante que mantengas un equilibrio entre planificación y acción, que ninguna de las dos cosas funciona por sí sola. Si te ha gustado mi post de hoy me harás muy feliz si me dejas un like, y aún más si compartes tus opiniones con nosotras. ¿Eres de las que se planifican o prefieres improvisar? ¡Hasta la próxima!

Sígueme en Feedly

follow us in feedly